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Apuntes de Enerconomía

El fin del petróleo. La próxima tragedia griega

@José M. de la Viña - 09/02/2010 06:00h

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Prólogo

 

Hay una teoría, denominada del pico de Hubbert y publicada en 1956, que proclama que después de un rápido crecimiento, la producción de petróleo alcanzará su máximo a partir del cual caerá en picado, igual que como creció. Que no se conocerá ese pico hasta que ya se haya alcanzado y que la caída de la producción será rápida e irreversible. Teoría que ha demostrado empíricamente su validez para algunos países petroleros que ya sobrepasaron su máximo de extracción, como Gran Bretaña o Noruega con los pozos del Mar del Norte, y que están ya en la etapa final de producciones rápidamente decrecientes. EEUU lleva ya más de diez años de declive. Rusia, de momento, es una excepción debido a la inversión post soviética. Arabia Saudí ha dicho alguna vez que ya no puede dar mucho más de sí.

 

 

 

Párodos

 

Hubbert auguró, ya en 1971, que el máximo mundial se alcanzaría entre los años 1995 y 2000. Predicción que de momento ha fallado. Hay organizaciones que estudian el tema que creen, con datos más recientes, que el pico llegará alrededor del año 2010. Otras que dentro de treinta o cuarenta años. Hubbert era un eminente geofísico de la Shell que sabía lo que se traía entre manos, con lo que su teoría es muy tenida en cuenta por la industria petrolera.

 

Episodios

 

¿Qué pasará en realidad? Paradójicamente aquí entra en juego, en vez de ciencia,  ideología y especulación. Por un lado están los que dicen que Hubbert estaba en lo cierto y que únicamente se podría haber equivocado algo en la fecha. Que habrá un pico en algún momento que según algunos podría haber ocurrido ya. O que ocurrirá, como acabamos de comentar, los próximos años. Y que al gas natural le pasará lo mismo alguna década después. Este grupo a su vez se divide en dos: los neo-malthusianos: que dicen que las energías alternativas no serán capaces de sustituir a las fósiles así que lo mejor es que Dios nos coja confesados; y los optimistas que creen que sí, que las renovables acabarán sustituyendo al petróleo y al gas sin mayores problemas.

 

Están luego los que niegan ese máximo cercano y dicen que todavía hay petróleo para rato. O que el problema se arreglará solo ya que la población disminuirá según vayan los países en vías de desarrollo alcanzando el nivel de vida de los desarrollados, entre otros factores. Suponiendo que esto fuese cierto, no solucionaría nada. Tan solo retrasaría el problema unos años.

 

Finalmente, tenemos a los ultra liberales que, aunque aceptando algunos la teoría de Hubbert, dicen que la futura escasez energética no es ningún problema ya que la ley de la oferta y la demanda colocarán las cosas en su sitio, siempre y cuando los mercados y la economía sean totalmente libres. Parece que estos pobres todavía no han asimilado los acontecimientos recientes y siguen viviendo en un Alicia en el mercado de las maravillas que todavía cree que la libertad sin límites ni regulaciones es la panacea; que con más productividad se resuelve todo y de esta manera la economía arreglará ella sola el desafío energético.

 

Cualquiera que sea la realidad que finalmente se imponga, lo que parece que nadie discute, salvo iluminados, es que el petróleo es finito. Que una vez se alcance el máximo mundial de extracción petrolera, cuando quiera que esto ocurra, empezará a disminuir la producción, con una determinada pendiente que dependerá de muchos factores. Podrá ser acusada, tal como predice Hubbert, o más suave si los adelantos tecnológicos de la industria lo permiten. En todo caso, las alternativas energéticas deberán estar listas para entonces de tal forma que la sustitución efectiva se pueda producir antes del comienzo del declive con el fin de evitar tensiones en los precios que inauguren una época de compulsa inestabilidad económica.

 

 

 

Estásimos

 

¿Lo están? ¿Cuál podría ser la realidad, más terca todavía que las ideologías? Difícil respuesta. Hay días que me levanto neo malthusiano y pienso que si el mundo se ha construido a base de guerras y animaladas, junto con algo de ilustración, de avances y de retrocesos, el mañana no será diferente. Y que en un futuro más o menos cercano tocará ir marcha atrás. Que será muy difícil reemplazar toda la energía que se consume actualmente por cantidades similares de otras renovables y no contaminantes. Con lo que nuestra civilización tendrá fecha de caducidad, aunque no sepamos cual es.

 

Otros días me levanto optimista. Tengamos fe. Hemos llegado hasta aquí y no nos van a parar ahora unos pequeños desafíos. El ser humano es capaz de lo mejor y todavía puede dar mucho más de sí. Si nos planteamos hacer las cosas bien a partir de ahora, podremos superar cualquier reto y llegar hasta donde nos propongamos.

 

Respecto a los amantes de las teorías conspiratorias, los que dicen que lo del pico es una chorrada y que hay petróleo y gas para rato, les diría que los nuevos descubrimientos, de momento, no son capaces de renovar las reservas. Y los que piensan en soluciones en teoría casi infinitas, como el petróleo bituminoso del Canadá u otras alternativas, son todas ellas muy contaminantes y tienen una tasa de retorno energético reducida, con lo que necesitan abundantes recursos antes de poder llegar al surtidor. O a los que creen que los pozos existentes están muy poco aprovechados y se les puede exprimir más, que pretender agotarlos totalmente implicaría, según el Principio de los Rendimientos Marginales Físicos Decrecientes, que llegaría un momento en que el esfuerzo para extraer el petróleo o el gas sería superior a la energía conseguida, por muchos adelantos tecnológicos. A los ultraliberales, finalmente, les diría que los mayas también pensaban que los dioses les sacarían del aprieto y, a pesar de todo, colapsaron.

 

Éxodo

 

Para evitarlo, deberemos ser capaces de acompasar la sustitución de las energías fósiles por alternativas, la oferta efectiva disponible con la demanda real del momento. El consumo de energía, si no cambiamos nuestros rígidos patrones de comportamiento, seguirá siendo demasiado inelástico, con lo que los años posteriores al máximo petrolero serán previsiblemente muy inestables y las crisis económicas se volverán endémicas. Salvo milagros sociológicos o tecnológicos, va a ser muy difícil conseguir una transición suave. Sociológicos como lograr que los países ricos cambien sus pautas de consumo actuales y sobre todo sus mentes por otras más flexibles, humanas y sostenibles. Tecnológicos porque probablemente solo la aparición de milagros, como la inescrutable energía oscura, la esperanzadora fusión nuclear o una energía geotérmica accesible, permitirán que sigamos disfrutando de energía barata abundante, tal como sucede hasta ahora.

 

El futuro será de los que sepan gestionar la escasez, como ha ocurrido siempre hasta el comienzo de la Revolución Industrial, hace poco más de dos siglos. De aquellos que sean capaces de afrontar los cambios tanto climatológicos como sociales que se avecinan, como las antiguas civilizaciones que sobrevivieron durante generaciones al continuo cambio climático. Podemos seguir siendo complacientes cigarras o convertirnos en diligentes hormigas dispuestas a realizar sacrificios que nos puedan asegurar un mejor invierno. Pero si no conseguimos adecuar la desbocada demanda a la todavía desconocida oferta energética del futuro, ambas se equilibrarán solas, nos guste o no, utilizando las herramientas preferidas por la a menudo inconsciente especie humana: guerras, revoluciones, totalitarismos, inmigraciones… Un suicidio parecido al que se auto perpetró la democrática, culta y avanzada, pero hace ya mucho tiempo legendaria, Grecia clásica de la época de Pericles.

 

El fin del petróleo. La próxima tragedia griega de la que todos seremos protagonistas.

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Opiniones de los lectores (14)

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14. usuario registrado trastor09/02/2010, 18:18 h.

Pues yo estoy con Goldfinger y los ultraliberales, qué queréis que os diga.

Si escasea el petroleo su precio subirá, como el de la energía en general, y eso supondrá un estímulo para disminuir el consumo y para desarrollar nuevas fuentes.

Ale, regulaos vosotros y dejad en paz al resto.

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13. usuario registrado Noches_Blancas09/02/2010, 16:12 h.

Yo estoy de acuerdo con la argumentación. Hay que decir que los que defienden el pico del petróleo no son ácratas antisistema, sino más bien geólogos que trabajan para las multinacionales más prosistema que existen. Todos los pozos importantes están en pico o en descenso, y eso es preocupante.

Sin embargo, se olvida que la crisis energética que vivimos está causada, en parte, por las políticas para combatir el [inexistente] cambio climático, que obligan a prescindir del carbón. Pero hay carbón para cientos de años, con tecnología mucho más limpia que hace 30 años, hay un potencial de nuclear no aprovechado por cuestiones ideológicas [ahí está ZP], y están las renovables que serán la parte del león en 1-2 décadas. En definitiva, que el madmax queda aplazado.

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12. usuario registrado transponder09/02/2010, 15:20 h.

#8: We say in spanish a "Greek tragedy" refering a dramatic situation similar to the described in the ancient greek theatral representations. This is the meaning Mr. de la Viña gives to these words. He is not speaking about actual Greek economy.

Entiendo que nuestro querido comentarista da un suficiente abanico de posicionamientos como para que cada uno pueda formar su opinión. También nos da la suya y me gusta que la gente de la cara. No estoy de acuerdo con Goldfinger ni con labruja, ni en sus apreciaciones ni en la forma en que las exponen.

Por mi parte, opino que nadie puede discutir lo que en ecología [la ciencia, no el movimiento politico] se conoce como curva logística. En ella se describe la evolución de una población en crecimiento ante un suministro limitado de recursos. No soy malthisianista, ni neo ni post. Pero sí entiendo que mientras no tengamos una idea más clara de qué supuestos avances nos van a sacar del atolladero, más vale ponerse en lo evidente [ni en lo mejor ni en lo peor] y ponerse a currar todos juntos.

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11. usuario registrado Luis Riestra09/02/2010, 14:48 h.

Me ha alegrado ver que cita al amigo Freddy Hutter; a él también. Me dice que ha puesto una aplicación en su Web para quienes no hablan inglés. Échenle un vistazo, que sus modelos suelen acertar al predecir el PIB de USA.
En cuanto al petróleo, piense que, a diferencia de, por ejemplo, Simons, Hutter es optimista, cosa que siendo canadiense se puede permitir. En cambio Simons, que conoce a fondo el caso saudí, es más pesimista; pensemos que las cuotas de producción OPEP se deciden según reservas que inflan para ganar cuota, dibujar una curva con esos datos es algo temerario.
La curva Hubbert original parecía una campana donde la segunda mitad de la misma se convertía en una curva que caía violentamente. Sigue siendo válida para campos de explotación y nadie la discute; Kuwait y El Mar del Norte la están viviendo actualmente. Otra cosa es dibujarla como si todo el planeta fuera un solo campo de explotación. Algunos le agregan una curva “derivada” de población global que también cae violentamente.
Este problema del Peak Oil es otro muerto que le cae a nuestra generación.
Me ha extrañado que no hablase de Venezuela …

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10. usuario registrado Goldfinger09/02/2010, 14:40 h.

#5 De lo que depende la civilización occidental realmente no es de los recursos naturales sino de que se deje campo libre a la creatividad humana para encontrar soluciones que se adapten a las condiciones cambiantes de su entorno. Impide esto y por mucho petroleo, gas o energía nuclear que tengas tu vida será una mierda, deja campo libre a la creatividad y seremos capaces de lidiar con cualquier contingencia que el azar nos depare.

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@José M. de la Viña

A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.

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