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Apuntes de Enerconomía

Fusión nuclear. El órdago energético (y II)

@José M. de la Viña - 24/11/2009 06:00h

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La semana pasada trajimos a estas páginas la existencia de una inagotable, ecológica –para lo que estamos acostumbrados- y esperanzadora fuente de energía. Pero, como nada en esta vida, no es oro –Sol en este caso- todo lo que reluce. Tenemos muchos “peros” por delante antes de que pueda estar disponible industrialmente, casi todos buenos, alguno no tanto. He aquí algunos. Pero…

¿…de dónde sacamos el combustible?

Podemos obtener el necesario deuterio y tritio del agua, nuestro indispensable H2O que cubre las cuatro quintas partes de nuestro maltratado planeta. Con lo que materia prima no falta. El deuterio se puede extraer del agua del mar mediante electrolisis, y se piensa que el tritio se podría conseguir industrialmente, dentro de las mismas centrales de fusión, a partir de pequeñas cantidades de litio (Li).

¿…cómo andamos de radiactividad?

Y aunque el proceso no está totalmente libre de efectos secundarios, no son ni de lejos tan importantes como los que produce la fisión. No emite CO2 ni contamina –excepto durante la construcción de la central, como cualquier otra instalación- y el helio resultante no es radiactivo. Tan solo producen radiactividad de baja intensidad el combustible intermedio, el tritio, y los propios materiales estructurales del reactor debido al bombardeo que sufren por parte de los neutrones sobrantes en el interior de la vasija. Apenas cien años después de clausurada, una central nuclear de fusión ya habría perdido casi toda radiactividad significativa. Es decir, que probablemente emitiría a niveles no muy diferentes a la radiación natural que cualquiera recibe cada vez que visita la Pedriza, en la sierra de Madrid, y disfruta de su abundante granito. O de la montaña de Montserrat en Barcelona, no seamos centralistas.

¿…a cambio de qué?

Si se consiguiese, los problemas mundiales de generación energética habrían terminado. Se cree que con 100 kg de deuterio y 3.000 kg de litio se podría producir la misma cantidad de energía que una central de carbón con 3 millones de toneladas de combustible, suficiente para cubrir alrededor de un 2,3 % de la demanda anual de electricidad en España. Eso significa que 4.300 kg de deuterio y 130 toneladas métricas de litio serían suficientes para abastecer de electricidad a toda España durante un año. Y parece ser que la disponibilidad de litio no sería ningún problema a corto plazo. A largo plazo, la producción de tritio a partir del litio podría ser el cuello de botella más importante, aunque habría métodos para solucionarlo, no iremos a fracasar por minucias después de haber llegado tan lejos.

¿…qué tal andamos de tecnología?

El reto tecnológico al que nos enfrentamos es brutal. Se necesitan, para poner en marcha la reacción, unos dispositivos fabricados por nosotros que permitan, mediante el aporte inicial de una importante cantidad de energía, alcanzar en su seno temperaturas similares a las que el Sol alcanza en sus entrañas, confinando el plasma –así se llama todo el material a temperaturas solares que bulle en el interior de un reactor de fusión- de alguna manera, ya que es fácil imaginar que no existe ningún material que aguante semejantes temperaturas. El segundo gran problema es conseguir que la reacción nuclear sea estable, para que acabe produciendo más energía que la que consume y para que pueda ser transformada en electricidad y enviada de forma regular y continua a nuestras casas. O para que pueda producir el hidrógeno que mueva nuestros coches, barcos o aviones del futuro. Y el tercer reto: ser capaces de construir reactores estructuralmente robustos que permitan aguantar la fatiga que un funcionamiento continuo exige, sabiendo que a mayor potencia del reactor, cuanto más grande sea el mini Sol que contiene, mayor facilidad habrá para conseguir la estabilidad indispensable en la provocada reacción nuclear de fusión. ¡Ah! Se me olvidaba. Al utilizar combustible en muy pequeñas cantidades, nunca podrá descontrolarse la reacción ni explotar cual temida bomba H.

¿…cómo lo hacemos?

Tal reto tecnológico se ha de vencer, necesariamente, con la invención de algún sistema ingenioso que nos permita avanzar en la evolución tecno-humana. Pasar de quemar energía fósil procedente de agujeros hechos en el suelo, emitiendo CO2 y contaminando, a fabricar abundante energía limpia mediante sistemas que por fin puedan certificar que el ser humano es capaz de vivir en paz y armonía con la naturaleza y, como parte integrante de ella, consigo mismo. Abandonando la espiral autodestructiva a la que está condenado, hoy por hoy, nuestro planeta. Hay en estos momentos, entre otros, dos grandes proyectos en marcha para avanzar en el desarrollo de la fusión nuclear: el ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor) mediante confinamiento magnético y el NIF (National Ignition Facility) mediante sistemas de láser inercial. Ya tendremos tiempo de hablar de ellos.

Pero…

… cuando era yo pequeño se iban a necesitar treinta años para desarrollar la fusión nuclear. Han pasado esos treinta años y dicen ahora los científicos que volvemos a necesitar por lo menos otros treinta años más para conseguir energía, de manera industrial, mediante la fusión nuclear. La pregunta obvia: ¿Cuántos períodos de treinta años adicionales vamos a necesitar antes de disponer de una central de fusión nuclear al lado de casa? ¿Llegaremos a tiempo antes de que se acabe la energía fósil? ¿O nos tendremos que conformar, una vez se agoten las reservas, con las actuales centrales solares basura, bien sea fotovoltaicas o termosolares, que por mucho que mejoren estarán siempre condenadas a alimentarse de los desechos solares, esos rayos del Sol tan viajados que hoy nos cuesta recoger, cuando por fin terminan su viaje estelar, cansados y casi sin fuerza, a millón la arroba?

Esperemos que, con sensatez y trabajo, el milagro de mi energía solar favorita se haga realidad aquí, en la Tierra, algún día. Para que podamos ser capaces de derribar el muro energético como ya lo fue aquel otro tan desdichado de Berlín que hace escasamente veinte años parecía que iba a ser eterno, para oprobio de la deficiente especie humana. La fusión nuclear, el definitivo órdago tecnológico, energético y medioambiental del siglo XXI.

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12. usuario registrado pachtwo25/11/2009, 14:01 h.

#11 Estimado Sr. Luis Domínguez, le ruego me disculpe pero no estoy del todo de acuerdo con Ud.
El primer punto con referencia a los argumentos del Sr. de la Viña, es posible que respondan a formato poético más que técnico, pero también es cierto que no se trata de un artículo técnico sino una serie de apuntes.
Con referencia a las afirmaciones de preferencia sobre un tipo de energía y siempre en el ámbito del artículo, al menos yo he creído entender una exaltación de la energía de fusión, más que un menoscabo del resto de las energías, pero puedo estar equivocado.
Con respecto a que la tecnología es española en la eólica y la solar, disiento en el caso de la solar.
Si bien es cierto que el sector eólico somos una potencia mundial, también es cierto que menos los molinos offshore queda poco por explotar, lo cual también se aplica a las centrales hidráulicas [sin menoscabo de la mini hidráulica]. Además las explotaciones producen pocos puestos de trabajo tanto en eólica como en hidráulica.
La solar fotovoltaica está por ver su productividad [de momento subvencionada] y los hornos solares... ya veremos.
Un saludo.

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11. usuario registrado Luis Dominguez24/11/2009, 21:51 h.

Soy ingeniero industrial y no entiendo que "El confidencial" preste su espacio a pseudocientíficos como este señor.
Argumentos en contra de la energía solar como "energía basura", "rayos exhautos", "fan" de la energía nuclear de fusión, etc... Eso no son argumentos de la ingeniería.

La generación solar fotovoltáica y la termosolar, a día de hoy, tienen una capacidad de producción infinitamente superior a la de fusión.
La nuclear de fusión se encuentra aún en pañales y es inviable su explotación aunque haya grandes expectativas de futuro desde un punto de vista energético exclusivamente.

Las tecnologías de generación eólica e hidráulica se desarrollan en su totalidad dentro de España y, curiosamente, también dependen del sol.
En la nuclear dependemos absolutamente del exterior. En los procesos productivos de un pais, los puestos de trabajo importan y mucho.
En ingeniería, cualquier análisis exige consideraciones económicas. Los descalificativos o aplausos entusiastas no son criterios de uso en el desarrollo tecnológico. Eso vale para la afición de un equipo de fútbol. Lo que este señor afirma en su artículo demuestra que está fuera del sector.

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10. usuario registrado ensenada24/11/2009, 20:47 h.

Joder, para algunos todos van a trincar, seguramente es la mala conciencia y son ellos que no pudiendo se vengan asi, todos somos malos y asi se justifican.

Que entre las autoridades cientificas haya algun jerifalte pesetero, es posible, pero entre los entusiastas de la ciencia, solo les importa la misma.

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9. usuario registrado jgs12324/11/2009, 19:30 h.

Me autocito mi comentario #12 de la semana pasada a esta columna [qué bien, esto también contaría como publicación??]...

. usuario registrado jgs12317/11/2009, 16:47 h.

El inconveniente de la fusión nuclear se deriva de la hipótesis de la constante de jegeese cuyo enunciado abreviado es el siguiente:

Desde hace 40 años [Cte de jegeese] se dice en ámbitos científicos que faltan 40 años [Cte de jegeese] para el advenimiento de la Fusión Nuclear como fuente inagotable de energía.

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8. usuario registrado iconoclasta24/11/2009, 19:25 h.


#7: estoy de acuerdo en el tema del HTC y en parte en el de los "particuleros" [al menos aquí].

Y en la dificultad de conseguirlo.

Pero lo que está claro es que es casi imposible pensar en una tecnología que aportase más a la humanidad que una que asegure energía más que suficiente, barata, muy ecológica y que no tenga las implicaciones geopolíticas del petróleo.

Además de eso, el lograrlo supondría seguramente avances en tecnología de materiales [superconductores, por ejemplo], láser, electrónica, etc.

O sea, que para las cantidades invertida, el retorno podría ser brutal.




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@José M. de la Viña

A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.

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