iCotizados |
RSS | Hemeroteca | Archivo | Agenda Económica | Mapa Macro | Resultados Empresariales | Inmo 50

Acerca de ...
@José M. de la Viña .-A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.
Post Anteriores
Cambio climático: vudú, secta o religión
Guárdame una lagrimita amada Argentina
La realidad del cambio climático según Cameron
La nueva economía que devolverá el lustre a este planeta
José M. de la Viña 15/12/2009 06:00h
Ha llegado la cumbre de Copenhague y, antes de avanzar, sería conveniente analizar lo ocurrido hasta ahora para aprender de las enseñanzas que la aplicación práctica del Protocolo de Kyoto nos puede mostrar y para no repetir caros errores. España aparece como la mayor incumplidora del manoseado protocolo. ¿Qué hay de verdad en ello? El Protocolo de Kyoto, que firmó el gobierno de Aznar el 19 de abril de 1998, se basaba en las emisiones brutas producidas por cada país, en el año 1990. Pero había tongo. España tragó, o se la colaron. Y ahora lo estamos pagando, con la compra de derechos de emisión, las consecuencias. En la tabla que se muestra al final del artículo –larga para no perder perspectiva, a pesar de ausencias notables- se pueden ver las emisiones producidas en diferentes fechas por Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, Italia, Portugal, Grecia, Canadá, Australia y España. Estas son las conclusiones:
1.La riqueza no tiene por qué estar unida al nivel de emisiones. Ser más pudiente no implica, necesariamente, contaminar más ni emitir más gases de efecto invernadero. Así por ejemplo Rusia, país con un limitado nivel de vida, emite y contamina más que cualquier nación europea, solo en parte justificado por su duro clima. De manera opuesta Francia, entre los países analizados, se lleva el “maillot” amarillo a las menores emisiones per cápita, así como el premio de montaña a las más bajas emisiones por unidad de riqueza. ¡Ay! esas denostadas centrales nucleares. Tan malas para otras cosas pero emisiones, lo que se dice emisiones, guste o no guste, no producen durante su funcionamiento. Y eso se nota en un país donde las tres cuartas partes de su electricidad es de origen nuclear.
2.Los más ineficientes de esta lista, con niveles de deshechos atmosféricos del orden del doble que los europeos, son Canadá y Australia –y EE.UU. que no ratificó el protocolo- y no creo que su calidad de vida ni su riqueza sean el doble que la de Europa Occidental. Son los campeones absolutos de la insostenibilidad, de la ineficiencia y del derroche, tan solo superados por los países petroleros del Golfo Pérsico. Son por tanto los que deberían realizar un mayor esfuerzo para reducir las emisiones.
3.España, y vayamos al grano, produce unos niveles de gases de efecto invernadero per cápita y por unidad de riqueza de los más reducidos, dentro del grupo de los países desarrollados, en línea con otros países europeos. Con lo que el farolillo rojo que exhibimos es un tanto injusto. Partía de unos niveles razonables y sanos en 1990. Pero el crecimiento desbocado, caótico y absurdo de los últimos veinte años, junto con el exceso de dinero, no han significado para mucha gente un mayor progreso y mucho menos una mayor educación y cultura. Ha sido tan solo mal utilizado y peor invertido, como país de nuevos ricos que somos, desgraciadamente. Pero la culpa de que ahora nos toque tirar dinero en la compra de derechos de emisión la tienen exclusivamente nuestros políticos...
4.…porque fueron unos pardillos. El marcar la fecha de 1990, no por casualidad, como base del cómputo de las emisiones, permitía a muchos países, que así podían adherirse a Kyoto alegremente, desnaturalizar el espíritu del Protocolo. De esta manera, y sin realizar ningún esfuerzo, reducían automáticamente los gases de efecto invernadero producidos y encima se permitían el lujo de pontificar y de dar lecciones a los países que, como el nuestro, no lo podrían cumplir. Así, por ejemplo, Alemania se acababa de reunificar. Hasta el más tonto de la época sabía que toda la industria pesada de la antigua RDA, basada en el carbón, ineficiente, extremadamente contaminante y de izquierdas, desaparecería. Con lo que Alemania solo tenía que esperar sentada para cumplir el Protocolo, como se ve en las cifras, hacer negocio con los derechos sobrantes y de paso mirar por encima del hombro a sus primos europeos, como España. A Rusia le pasaba lo mismo con la desmembración de la antigua Unión Soviética. A pesar de ello sigue siendo todavía un país tremendamente contaminante con unas emisiones per cápita un cincuenta por ciento superiores a las españolas, aunque hace 20 años la diferencia era de cuatro veces. Por cierto, ¿Por qué muchos identifican izquierda con ecologismo cuando han sido sus dictaduras: URSS, China, RDA, etc. las que mayores atentados a la naturaleza han realizado a lo largo de su terrible historia? Excepto Cuba, todo hay que decirlo, que está en la lista de los países más sostenibles, aunque no sea ningún ejemplo para nadie ni sirva de consuelo a los veinticuatro periodistas en prisión que aquella dictadura todavía hoy mantiene. Sigamos. Francia tenía su denostada energía nuclear y gozaba de cierto margen para aumentar la potencia un poco más sin aumentar las emisiones. Y aunque algunos dicen que las temperaturas no se han incrementado, los franceses han gastado menos combustible en calefacciones durante los últimos años, con lo que probablemente hayan pasado frío con el fin de dar una lección de sostenibilidad al resto de los europeos. Reino Unido pasó del carbón al gas con la ayuda de Margaret Thatcher que se cargó a los mineros ingleses. Igual que aquí con los mineros de Rodiezmoshire. El gas, como todos saben, realiza menos emisiones que el carbón, aunque está lejos de ser esa energía ecológica que inadecuadamente publicitan algunos. Así que la pérfida Albión podía crecer algo y mantenerse en el límite pagando en todo caso algunos derechos, nada grave.
5.España no tenía conejos en la chistera ni capacidad para hacer trampas. Sigue, sin embargo, entre los países que menos emisiones de gases de efecto invernadero producen en Europa Occidental y, por supuesto, del resto de países desarrollados, tanto por individuo como por unidad de riqueza. Partía, lo mismo que Portugal, de unos niveles modestos. Sin embargo, un desarrollo inadecuado, caótico y ladrillero nos ha puesto a niveles de ineficiencia europeos. Ha sido debido a esa incapacidad nuestra de aprender nada de los errores que otros países cometieron antes ni por supuesto de innovar para conseguir estar a la cabeza de nada. Lo mismo que China, India, Brasil y otros países en desarrollo están haciendo actualmente a otra escala y tan caro les va a costar a nuestros hijos y nietos.
El error en la negociación de Kyoto, que ha desnaturalizado el propio Protocolo y pervertido su espíritu y sus objetivos, estuvo en basar el cómputo en las emisiones brutas, sin ninguna corrección significativa basada en el nivel de desarrollo o de derroche, en vez de en las emisiones per cápita o por unidad de riqueza ajustadas por el clima de cada país. De esta forma, los países que durante años fueron y siguen siendo los más ineficientes, son los que han salido más beneficiados.
Moraleja: roguemos a nuestro guía carismático y providencial que los negociadores que ha enviado a la cumbre de Copenhague sean más espabilados que los que negociaron el Protocolo de Kyoto para que nos cuesten menos dinero a los españoles y no nos hagan hacer el ridículo, injustamente, por segunda vez. Y si no lo son, no se apuren. La crisis, según nuestro infalible líder ya superada, acude en nuestra ayuda.
Ver tabla de la evolución del cumplimiento del protocolo de Kyoto
6 .- ¿Por qué se firmó el protocolo de Kioto?. Una persona tan generalmente bien informada como Ignacio Sánchez Galán dijo, al parecer, que el protocolo era el camino más corto hacia las nucleares. Y el gobierno Aznar igual firmó por esa razón y no por las emisiones de CO2, que en 1990 le importaban una higa a todo hijo de vecino. Cuestión aparte es el negocio que se han montado los de la ONU, el Gore y demás compañeros mártires con el tema.
Y aquí discutiendo lo que se tuvo y lo que no se tuvo que hacer y los conejos en la chistera...
Qué país.
5 .- Muy buen artículo. Ese es el problema de España, que se metió en el grupo de cabeza cuando en realidad partíamos de niveles muy bajos y ahora estamos quedando muy mal porque no podemos cumplir un compromiso inasumible.
Seguramente el problema de España y de otros países es que firmaron el protocolo de Kyoto pensando en que no se iba llegar al quorum necesario para que fuera vinculante. Creo que fue Rusia el país que, al adherirse, provocó que ocurriera esto.
4 .- En una palabra, amigo de la Viña: Climategate, ¡ah! se me olvidaba, también Climategate. Por si no lo recuerda luego: Climategate, y ya para despedirme: Climategate.
Un saludo y climategates a todos
3 .- El escándalo del Climategate ha dejado muy clara una cuestión fundamental: las prácticas de los científicos cuyos estudios son la base de las conclusiones del IPCC pueden ser calificadas de todo menos de científicas.
No sólo por la manipulación de datos, sino por la falsificación del proceso de peer-review, la ocultación de datos y estudios poco favorables para el resultado deseado, la sistemática negativa a proporcionar los datos originales y los algoritmos empleados e, incluso, la eliminación de información revelante. Todo ello hacía imposible cualquier proceso de replicación y falsación de los estudios, que es lo que exige la ciencia.
Después de eso y hasta, como ha prometido el propio CRU, se hagan públicos todos los datos y programas empleados y se pueda evaluar la realidad de los estudios, sólo queda entonar un aforismo: CHORRADAS LAS JUSTAS.
Por eso, la posible capacidad negociadora de nuestros enviados a Copenhague y el nivel de cumplimiento de Kyoto son temas que carecen de cualquier relevancia. Lo único admisible ahora mismo sería retirarse de la citada conferencia y renegar del protocolo de Kyoto. Lo demás son puras chorradas.
2 .- Por fín algo de sintonía.
Por desgracia somos "price takers" y en este tema vamos a rebufo de otros.
En efecto fuimos unos pardillos [pringaos] al aceptar Kioto [primero la Tocino y con el paso del tiempo la Narbona]Los políticos nos metieron en esto, y ahora es difícil salir, sin quedar mal.
El debate calentólogos vs negacionistas no es lo importante.
Estoy de acuerdo en que nos hacen falta buenos negociadores [descarados, barriobajeros y muy agresivos]y no progre-ecologistas, para poder dejar a nuestro país en buen lugar.
Yosi Truzman
FACTOR TRUZMAN
Leopoldo Abadía
DESDE SAN QUIRICO