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Gas pizarra, ¿el último estertor de un imperio caduco y desesperado?
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Gas pizarra, ¿el último estertor de un imperio caduco y desesperado?

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@José M. de la Viña .-A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.

José M. de la Viña  26/04/2011  06:00h

Siglo y medio después de que Edwin Drake perforara el primer pozo de petróleo en Pensilvania, se vuelve a agujerear de nuevo el corazón del imperio. Esta vez de manera más agresiva. Es el debate energético del momento en Estados Unidos, cosa (*) de la que aquí carecemos. Publicó la revista Time un inquietante artículo en portada sobre el gas pizarra (Shale gas). Y el New York Times también se ha hecho eco del asunto en repetidas ocasiones.

Parece ser que su extracción produce una contaminación muy elevada y otros problemas añadidos, esta vez en las propias narices del americano medio. Y de ahí la polémica desatada junto con una desacostumbrada desazón mediática. Porque no es lo mismo ver los desaguisados causados por la tele que contemplarlos desde la cancela de casa.

Las informaciones se centran en el campo Marcelus, inmensas reservas de gas pizarra localizadas justo debajo de la zona nordeste de EE.UU., incluida la propia Nueva York, con una superficie similar a la de toda Grecia y donde más de 2.000 metros de roca lo separan de depósitos de agua subterránea.

Una tecnología peligrosa y un gas más contaminante que el carbón

Para las que su extracción no tiene nada que ver con la de gas convencional. Son técnicas novedosas muy agresivas con el entorno, mediante fractura hidráulica que provoca miniterremotos localizados; ciertos materiales radiactivos y otros líquidos tóxicos utilizados durante la perforación pueden alcanzar la superficie; y exige cantidades ingentes de agua que acaba contaminada y puede llegar al grifo. A cambio, tales tecnologías permiten poner a disposición del consumidor, para que la fiesta continúe, inmensas reservas a las que se creía que era imposible de acceder y menos de utilizar.

Para rematar la faena, según científicos de la Universidad de Cornell las emisiones de metano, gas de efecto invernadero veinticinco veces más potente que el CO2, podrían hacer de esta fuente de energía la más perjudicial de todas las que realizan emisiones. La fiabilidad de este estudio ha sido puesta en duda por representantes de la industria, con lo que el debate está servido y el resultado de momento no está nada claro, lo que hace necesarias más investigaciones.

Lo que si son tangibles son los intentos de algunas compañías extractoras para neutralizar toda regulación y control medioambiental por parte de las autoridades, de momento con éxito. A la vez que realizan grandes esfuerzos para convencer a la opinión pública y al gobierno de que las técnicas empleadas son aceptables. Con lo que la pregunta lógica que muchos se hacen es: si tan inocuas son, ¿por qué ese activismo extremo para evitar tener que cumplir unas leyes ya promulgadas?

Ganar dinero así es muy sencillo

Probablemente la respuesta, y causa principal del debate generado, es que las grandes compañías extractoras continuarán forrándose más de la cuenta siempre y cuando se les permita operar impunemente. Como en Fukushima con la energía nuclear, en el caso de tener que aplicar medidas de seguridad y de salvaguardia medioambiental razonables, el coste de poner la ansiada energía en manos del consumidor se incrementará notablemente. Y en muchos lugares llegará incluso a convertir en inviable la explotación a los precios actuales, con lo que la producción de gas pizarra podría no ser competitivo comparado con la del gas convencional u otras fuentes. Luego se mira para otro lado, se ocultan costes bien tangibles y fehacientes, que para eso se paga un dineral al lobby y, muerto el perro, se acabó la rabia.

La desesperación energética de EE.UU.

La moraleja es evidente. Gas y petróleo suficiente para puede que una centuria haberlo haylo. Carbón queda algo más. El problema es que, cuanto más profundo y más lejos haya que perforar el coste económico, pero sobre todo medioambiental, se irá incrementando progresivamente. Hasta que llegue un día, no tan lejano, en que los perjuicios serán mayores que los beneficios. Salvo desesperación energética que los obvie, como ya ocurre en EE.UU.

Desesperanza que está causando accidentes como el ocurrido recientemente a la plataforma de BP en el Golfo de México. Al dejar las autoridades norteamericanas perforar y operar inadecuadamente sin obligación de cumplir unos requerimientos de seguridad y medioambientales mínimos y razonables. Permitiendo a las compañías saltarse a la torera normas federales existentes, para que cada uno pueda hacer de su capa un sayo peligroso y contaminante.

Esta mayor dificultad progresiva en obtener la preciada energía, una versión energética de la ley de los rendimientos marginales decrecientes, acabará convirtiendo en baratas e indispensables a las no tan renovables energías renovables. Porque estamos agotando la Tierra aceleradamente. Y porque la codicia consumista, junto con un ritmo de vida desmesurado y frenético que atenaza nuestras mentes y nos carcome el espíritu a la vez que agota el planeta, nos impiden meditar y ser conscientes de ello. Y mucho menos recapacitar y tomar las medidas adecuadas que aseguren un bienestar razonable a la humanidad por los siglos de los siglos.

El tema es complicado y tiene muchas aristas. Por eso les incluyo enlaces (I y II) con información para aquel que quiera hacerse su propia composición de lugar, provenientes de organismos gubernamentales de EE.UU. En todo caso, otro día explicaremos más detalladamente su proceso de extracción y alcance.

(*) Se han realizado nombramientos recientes tanto en la Comisión Nacional de la Energía como en la de las Telecomunicaciones, con el fin de asegurar poltrona a los acólitos una temporada más. Sin ningún proceso transparente de selección que dignifique de una vez tan desgraciados organismos. La oposición ya ha anunciado que hará lo mismo una vez llegue al poder y que barrerá a los actuales colocando a cambio a sus propios lacayos, tan presuntamente incompetentes como los actuales, que para eso son de los suyos. ¿Cuándo acabará la indecencia y la impunidad con la que los partidos políticos españoles continúan pudriendo, con el fin de mantener inoperantes unas instituciones supuestamente independientes y en teoría garantes del funcionamiento de sectores clave de la economía, curiosamente con los márgenes más elevados de Europa? Y no precisamente a causa de una gestión ejemplar.

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 7 Comentarios

7 .- Documental gasland y juzguen. Es vergonzoso y da miedo.

asturtrasgu

26/04/2011, 19:48 h.

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6 .- Ésta es la realidad:

Uranio, cénit de su extracción en 1981.

Petróleo, en 2005.

Gas natural [ estimado ], 2020.

Carbón [ estimado ], 2025.

Luego, el neolítico, pero con 7. 000 millones de habitantes sobre la Tierra.

Ésta es la cruda verdad, el resto, pajas mentales tierraplanistas.

haciaelcolapso

haciaelcolapso

26/04/2011, 18:26 h.

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5 .- Amigo nostradamus, la basura siempre termina saliendo; da igual dónde la entierres, que al final te la encontrarás.

relativo

26/04/2011, 15:21 h.

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4 .- De la Viña siempre está "a por uvas", de todo opina de oídas, catecismo ecologeta por delante. Le basta un "parece que es contaminante" para desacreditar una técnica que va a cambiar el mundo mal que les pese a los puritanos verdosos y fanáticos del Peak-oil, [otra secta floreciente]. Queda por explicar cómo unos miles de litros de agua y otras susbstancias derivadas de cosas que la gente come, inyectadas a 10.000 pies de profundidad, unos 3Km. de profundidad, pueden contaminar un pozo de agua con una profundidad de 18 metros, pero esos "rigores" de la lógica no tienen importancia para el creyente fanático, que se pone el burka mental que le impide razonar. Ahora nos dice que el mal llamado Gas-pizarra, que proviene de los esquistos ricos en materia orgánica y que es gas natural, super-verde gas natural, calienta más que el CO2, señor eso ha sido así siempre, cuando a usted y sus secuaces se les hacía el culo pepsi-cola hablando del gas natural, los que estudiamos una secudaria como Dios manda, sabíamos que el metano es más gas-invernadero que el CO2, como sabemos que los volcanes del ancho mundo producen cien veces más metano que la actividad humana: que prohíban los volcanes.

Nostradamus

26/04/2011, 14:56 h.

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3 .- O sea que su artículo de hoy va de filosofía de la vida. Pues visto así, me parece bien.

Lo malo es que luego hay algunos malvados que se empeñan en tener todas las comodidades que les ofrece el desarrollo actual y, otros hasta viajan en avión y, en algunos caos, en el colmo de la perversidad, en un viaje de placer dilapidan recursos que la Naturaleza ha tardado millones de años en producir.

¿Que hay que hacer leyes medioambientales que impidan que, como suele ser normal, las grandes corporaciones obtengan pingües beneficios, endiñando a la sociedad toda la mierda que sus industrias producen? SÍ.

¿Que hay que aprovechar todo lo racionalmente posible las energías renovables que tenemos a nuestra disposición [ojo, digo racionalmente, no para que algunos también aquí obtengan beneficios extras a costa de los demás]? SÍ.

Podemos ponernos en plan de editorialista con aquello de que “hay que tomar las medidas adecuadas”, pero la realidad es la que es.

Por cierto, materiales radiactivos también se generan en la extracción de petróleo y parece que, de momento, a éste no le hacemos ascos.

obatanwi

26/04/2011, 09:37 h.

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